Una Jugada a la Vez!
Siempre me he interesado profundamente en la analogía que existe entre lo que sucede en los emparrillados deportivos y lo que pasa en las organizaciones, la cual puede llegar a ser tan poderosa sí le damos la interpretación correcta, o bueno, tal vez debo admitir que siempre trato de dársela por la pasión que experimento por ambas.

Acaba de culminar la temporada de la NFL y curiosamente de todos los juegos celebrados en postemporada me quedo con un partido en particular: el del Wild Card Weekend o ronda de comodines entre Los Cargadores de Los Ángeles y Los Jaguares de Jacksonville, en cuál tras cinco increíbles pérdidas de balón de los Jaguares, lo que estadísticamente hace que una victoria suene a fantasía, ya con una desventaja de 27 puntos hace más bien que parezca una utopía, rompiendo por completo el esquema de juego diseñado minuciosamente tras una semana de estudiar al rival.
¿Cómo tener energía física y mental para ganar tu partido ahora que se ha convertido en un proyecto casi imposible? ¿cómo cambiar el script? Podrá existir un nuevo plan creado desde la genialidad -o la desesperación-, del libro de jugadas secreto o ya en la adversidad hasta tal vez alguna idea que nos inspire el libro de recetas de la fabulosa comida de la abuela, sin embargo, el éxito se reducirá a que para poder ganar necesitamos dejar de pensar en el marcador como el todo, sino la estamina se disipará sólo pensando cómo hacer algo que sea enormemente poderoso para superar el marcador. Antes de continuar, deseo aclarar a qué me refiero con esto último; por supuesto que el objetivo es ganar y el marcador es el santo grial para ello, sin él simplemente no sabríamos hacia a donde vamos así como nuestra estrategia para conseguirlo; cuando menciono que nos olvidemos de él como un todo, quiero decir que si ya conocemos nuestra meta, hay que concentrarnos en cada una de la actividades que nos llevarán ahí de nuestra estrategía, de nuestro diseño de juego y ejecutar, ejecutar y ejecutar, no en cómo hacer una jugada que valga 27 puntos, sino que es necesario hacer para para ir sumando cada uno de ellos e identificar y mejorar lo que nos aleje de nuestro esquema, tal y como lo resumió Doug Pederson -entrenador en jefe de los Jaguares- en el mensaje del medio tiempo a sus jugadores, en ese momento abajo por 20 puntos: “Una Jugada a la Vez, mentalidad”. Después de ello, al iniciar la segunda mitad, la ofensiva de los Jaguares empezó a ejecutar y sumar otros 7 puntos, luego era turno de la defensa de detener a los Cargadores, lo lograron y de nuevo la ofensiva logró anotar 7 puntos más. En el siguiente drive, la defensa logró detener, sin embargo, los Cargadores anotaron otros tres puntos a lo cual respondieron los Jaguares con otro touchdown y cómo no es la intención compartir el resumen de jugadas, ni tenerlos en suspenso; en un final completamente electrizante, el marcador quedó a favor de los Jaguares 31 a 30; la utopía convertida en realidad.
Si nos detenemos a pensar un poco, los proyectos de transformación digital en las organizaciones tienen una similitud increíble a esta anécdota, existe un todo que parece ser abrumador si no se selecciona la estrategia adecuada, pensamos que es un proyecto de 27 puntos en desventaja, plagado de bastantes términos complicados -que no se si sean aceptados en una partida de Scrabble o palabras cruzadas-, en lugar de entender que se puede ejecutar una parte a la vez de una estrategia integral, por ejemplo, comercializar en línea, marketing digital, sistema integral por módulos de operación, etc, e ir sumando puntos al marcador del éxito del proyecto, gracias ello, obtener resultados visibles que impulsen la siguiente etapa de manera natural. Asimismo, en el espacio de las Pymes se agudiza aún más esta sensación, en parte por el mito de que modernizar la operación representa, además de personal adicional considerable, cantidades astronómicas de inversión en distintos rubros de tecnología, por lo que se opta por una serie de soluciones aisladas que atiendan pequeños problemas sin un plan maestro, así como caer en la tentación de asignar tareas de transformación como una actividad más a alguién que ya tiene una responsabilidad principal completamente diferente -y por la única de la cual dependen sus resultados económicos-.
En mi experiencia, el hecho de eludir a una estrategia integral que nos dé la oportunidad de “jugada a jugada” ejecutar proyectos que generen valor al proceso continuo y constante de transformación digital, frena de una manera silenciosa el crecimiento, inclusive de un modo imperceptible e incrementa la brecha entre una operación óptima y una realidad poco eficiente que en algún momento saldrá de las sombras para reclamar su importancia. Estoy consciente que el mito de una necesidad equívoca de una gran inversión y los recursos necesarios juegan un gran papel en la decisión de iniciar. Esto es una preocupación muy genuina y de hecho parte de nuestra filosofía en DartriX, donde buscamos soluciones cuyo impacto sea en los beneficios más que en los costos asociados a ellas.
Héctor Pompa
Director en DartriX
Soluciones en Internet