La transformación digital en las empresas
Tendemos a creer que la transformación digital depende completamente de la tecnología que adoptaremos en nuestra organización; sin embargo, esto simplemente está muy alejado de la realidad.
Imaginemos una empresa con un gran legado histórico y líder en su sector por generaciones. No obstante, a pesar de sus grandes inversiones en “lo último en tecnología”, todos sus esfuerzos han sido infructuosos, y brincan como un saltamontes digital de una solución que medianamente satisface su “crecimiento” a la más nueva del mercado bajo la creencia de que ésta solucionará todos sus problemas, iniciando de nuevo el círculo vicioso que drena completamente la energía, la motivación a todos lo niveles ¿cuál será la razón?
La razón detrás de esa realidad radica en su estructura organizacional más que en la tecnología en sí, lo cual no sólo le sucede a las grandes corporaciones sino a cualquier organización sin importar su tamaño. Las empresas actuales que desean lograr el éxito en los esfuerzos de transformación digital deben estar estructuradas en equipos con un entorno flexible de trabajo que dé lugar a la experimentación y el dinamismo para adoptar procesos e ideas frescas. Asimismo, sus niveles directivos deben evolucionar de estar orientados a objetivos de área o de departamento a compartir objetivos cruzados para lograr una colaboración estrecha entre los altos cargos en conjunto con sus equipos de colaboradores de todos los niveles y olvidarse así del heroísmo del “talentoso líder” basado en el esfuerzo individual. En este punto, siendo fanático del basquetbol, no puedo evitar traer la frase, para aderezar la idea, del gran Michael Jordan “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”. Quiero hacer un paréntesis a manera anecdótica que al final puede ser enriquecedor; me he sentado a conversar con directivos de alto nivel y he compartido nuestras ideas al respecto, y el factor común son comentarios que fusionados sonarían cómo lo siguiente: -”Suena bien, pero aquí gozamos de esa flexibilidad y estructura en un proyecto de esa magnitud y de importancia, todos los departamentos formamos parte de manera integrada; porque ‘compartimos el mismo objetivo’ de lograrlo, sin embargo, nuestro proyectos aun así no han dado los resultados esperados” – ¿y qué crees que sucedió? Pregunto con interés y sobre todo con curiosidad; la réplica -”porque ‘tal departamento’ o ‘tales áreas’ no hicieron bien su trabajo” Después de una respuesta de esta naturaleza, queda claro que a estas empresas se les dificulta, sin estar conscientes de ello, desarrollar un entorno de colaboración cruzada basado en una estructura organizacional de equipo; donde el éxito o el fracaso es de tod@s sin importar en qué posición jueguen.
Para finalizar, quiero enfatizar, con la intención de no crear una idea errónea en el tema, que por supuesto que sí, la selección de la tecnología adecuada y los expertos en ella juegan un papel primordial, de hecho son enormemente esenciales. El punto importante en relación a lo que comparto en estas líneas tiene que ver con uno de los factores de éxito con un rol trascendental en el proceso de la transformación digital estrechamente relacionado con la capacidad de una empresa para adoptar procesos, ideas y formas de trabajo completamente diferentes así como su velocidad para reaccionar a los cambios y evolucionar con ellos. Como ya nos puso a prueba – y desafortunadamente a muchos otros en jaque- el nuevo terreno de juego en los negocios originado por la pandemia de Covid-19, ha acelerado en efecto, la necesidad de transformar digitalmente la organización: tanto los procesos internos como los de contacto con el cliente y sobre todo en los puestos de trabajo, creando así la gran interrogante que tod@s nos debemos de hacer ¿nuestra empresa está preparada para una nueva dinámica empresarial que no tiene marcha atrás? Recordemos que la transformación digital es continúa y constante; es realmente un viaje no un destino.